¿A quién beneficia todo esto?

En cualquier conflicto donde no medien argumentos y unas mínimas ganas, la única salida sólo puede ser la que imponga el más fuerte. Y la imposición nunca convence.
Lo normal es que un país construido desde la imposición del más fuerte sobre el
más débil esté destinado al enfrentamiento perpetuo entre sus gentes.
Podría parecer entonces que aquí perdemos todos. Pero no.

Simple Share Buttons